El modelo de financiamiento móvil de PayJoy muestra cómo la tecnología cotidiana puede convertirse en catalizador de inclusión financiera, reduciendo brechas históricas y acercando oportunidades a mujeres en México y el mundo.

La inclusión financiera en México sigue mostrando disparidades de género que van más allá de los números. Aunque 72.8% de las mujeres tiene al menos un producto financiero formal, solo 36.1% accede a crédito, frente al 44.5% de los hombres. Esta diferencia de 8.1 puntos porcentuales revela un sistema que aún excluye a millones de mujeres por condiciones estructurales: ingresos informales, trayectorias laborales no tradicionales y responsabilidades de cuidado que no encajan en los modelos de evaluación convencionales.

En ese escenario, el modelo de PayJoy —una plataforma que permite financiar smartphones como puerta de entrada al crédito— está logrando atraer a un segmento históricamente excluido. Según Nicolás Schiaffino, VP & Country Manager de PayJoy en México, 47% de sus usuarios en el país son mujeres, muchas de ellas sin acceso previo a productos bancarios.

El Impact Report 2025 de la firma revela que 45% de sus clientes no tenía tarjeta de crédito, débito ni cuenta bancaria antes de acceder al modelo, y 31% eran primerizas en el uso de smartphones. Para muchas, el teléfono móvil no solo significó conectividad, sino también su primera línea de crédito formal y el inicio de un historial financiero.

La brecha se vuelve aún más evidente cuando se considera que el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado representa 23.9% del PIB, y 72.6% de ese valor es generado por mujeres. Esta carga invisible condiciona tiempos, ingresos y estabilidad laboral, haciendo que la flexibilidad financiera sea un factor determinante.

Además, el modelo ha demostrado impacto directo: 55% de las usuarias son madres de familia que reportaron un incremento en sus ingresos, y cerca del 40% son trabajadoras que lograron mejorar su estabilidad financiera. “Lo que nos indican los datos es que el acceso financiero para las mujeres sigue por debajo del acceso masculino, pero el hecho de que casi la mitad de los usuarios de esquemas como el de PayJoy sean mujeres sugiere una gran oportunidad de inclusión que ya está en desarrollo”, afirma Schiaffino.

El smartphone, más que un dispositivo, se convierte en llave de entrada a un sistema financiero más justo, flexible y adaptado a las realidades de millones de mujeres mexicanas. La experiencia de PayJoy demuestra que la infraestructura tecnológica ya está distribuida: el celular es un dispositivo cotidiano, presente en más del 80% de los hogares. Lo que falta es diseñar productos financieros que reconozcan las realidades de las mujeres mexicanas: ingresos informales, responsabilidades de cuidado y trayectorias laborales diversas.

La propuesta de PayJoy se inserta en una tendencia global: el uso de la tecnología móvil como catalizador de inclusión financiera en mercados emergentes. Según su Impact Report 2025, 49% de sus clientes a nivel mundial son mujeres que han accedido al crédito formal y a las finanzas digitales con el smartphone como puerta de entrada. Este dato revela que el modelo no solo responde a una necesidad local, sino que forma parte de una transformación más amplia en la manera en que los sectores tradicionalmente excluidos acceden a servicios financieros.

En un país donde la inclusión plena continúa siendo un reto, el smartphone se perfila como herramienta clave para reducir la brecha de género en el acceso al crédito. Más que un dispositivo, se convierte en símbolo de movilidad social y en un puente hacia un sistema financiero más equitativo.

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