El crecimiento acelerado del comercio electrónico y la escasez de espacios industriales están redefiniendo el mercado inmobiliario de la Ciudad de México, donde empresas y desarrolladores han comenzado a reconvertir antiguos inmuebles en centros de distribución para responder a la creciente demanda de logística de última milla.
De acuerdo con un análisis de Spot2.mx, la vacancia industrial en la zona metropolitana se mantiene entre 3% y 4%, un nivel que refleja la limitada disponibilidad de suelo y la presión operativa que enfrenta el sector logístico en la capital del país.
La transformación ocurre en paralelo al avance sostenido del comercio digital en México. Según cifras de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), durante 2025 el país superó los 77 millones de compradores en línea y alcanzó ventas por 941 mil millones de pesos, con un crecimiento anual cercano al 20%.
Ante este escenario, el mercado inmobiliario industrial ha comenzado a reutilizar fábricas, bodegas y edificios corporativos subutilizados para convertirlos en nodos de distribución urbana estratégicamente ubicados dentro de la mancha urbana.
Las adecuaciones incluyen modernización de infraestructura, ampliación de patios de maniobra, automatización de operaciones y subdivisión de espacios para múltiples operadores logísticos, con el objetivo de reducir tiempos de entrega y acercar inventarios al consumidor final.
Para especialistas del sector, la ubicación se ha convertido en el principal activo competitivo dentro del mercado logístico urbano. La cercanía con zonas de consumo y la conectividad vial ahora pesan más que el tamaño tradicional de los inmuebles.
Vianey Macías explicó que las empresas priorizan instalaciones que les permitan acelerar entregas y responder con mayor flexibilidad a los picos de demanda, especialmente en temporadas de alto consumo.
La escasez de tierra disponible también está impulsando nuevos modelos de operación, como la logística vertical mediante edificios industriales de varios niveles, una tendencia que comienza a ganar terreno en ciudades densamente pobladas como la capital mexicana.
El fenómeno refleja cómo la logística urbana se está consolidando como un componente estratégico de la economía digital, obligando a transformar espacios existentes y replantear el desarrollo inmobiliario industrial dentro de una de las ciudades con mayor actividad comercial del país.


